162016Feb
Luxación del hombro

Luxación del hombro

El hombro es una región anatómica compuesta por varias articulaciones: Glenohumeral, acromiocalvicular, esternoclavicular y escápulohumeral y por un espacio llamado subacromial que por algunos autores es considerada una quinta articulación.

La más importante de ellas en cuanto a tamaño, función entre otras cosas es la glenohumeral, que finalmente es a la cual se refiere la mayoría de la población cuando se dice luxación de hombro. Ésta articulación consiste en la unión entre la cabeza humeral y la glenoides escapular, sujetada por la cápsula articular y los ligamentos glenohumerales y aumentada en superficie por el labrum glenoideo, ambas estructuras participan en la fisiopatología de la luxación glenohumeral. La articulación glenohumeral es considerada una articulación mayor (como rodilla o cadera) y es la articulación que más frecuentemente se luxa, corresponde hasta un 50% del total de las luxaciones de articulaciones mayores. Es más frecuente en pacientes jóvenes, hombres, deportistas o por accidentes de alta energía. La luxación puede ser en cualquier sentido, anterior, posterior, inferior o superior. La más frecuente de ellas es la anterior en un 95% de los casos. A menor edad del paciente que presenta una luxación, mayor es la incidencia de recurrencia, hasta en un 90 % en pacientes menores de 20 años que tienen un episodio inicial, recurrirá en la edad adulta en algún momento. Existen lesiones agregadas como lesiones neurológicas del nervio axilar (hasta un 15%) o fracturas de la glenoides o del troquíter (más frecuente en adultos). El mecanismo de lesión es la combinación de la posición del hombro en abducción, extensión y rotación externa sujeta a un traumatismo en esa posición, los tejidos anteriores se desgarran, la cápsula articular se distiende junto con los ligamentos glenohumeral superior, medio e inferior y al desgarrarse la cabeza humeral se desplaza hacia adelante y abajo en una posición por debajo de la coracoides, junto con los ligamentos y cápsula también el labrum glenoideo anterior puede sufrir un desgarro (lesión de Bankart) y junto con él, la glenoides puede fracturarse (Bankart óseo). La sintomatología se basa prácticamente en el dolor intenso que presenta el paciente al momento de la luxación, se agrega a ello la deformidad del hombro, se aprecia un hombro caído, con abultamiento hacia adelante y con incapacidad total a la movilización, pueden presentarse adormecimiento de los dedos o la mano por lesión neurológica. Se deberán de realizar radiografías aunque no son necesarias para el diagnóstico pero si para la orientación de la luxación lla cual repercute en la maniobra a realizar para reducirla.
  • El tratamiento consiste básicamente en devolver a su sitio original a la cabeza humeral, en casos dónde el traslado a una unidad médica sea muy prolongado, debe intentar acomodar el hombro en su sitio aún sin anestesia ya que el dolor desaparecerá por completo al momento de la reducción, si se cuenta con un lugar médico especializado, el paciente podrá sedarse para realizar la maniobra de reducción. Lo importante viene después de la reducción para el tratamiento definitivo de la lesión de los tejidos blandos.
Previamente se ha mencionado la recurrencia tan alta de las luxaciones en pacientes menores de 30 años por lo que en la actualidad, ante un primer episodio, en paciente joven y principalmente deportista, la reparación de primera intención de los tejidos blandos se realizará tan pronto el paciente así lo acepte, ya que los ligamentos anteriores, cápsula y labrum deberán de ser reconstruidos para evitar recurrencias posteriores, reconstrucción que actualmente se realiza por medio de cirugías mínimamente invasivas como la artroscopía de hombro. Se deberá realizar una resonancia magnética nuclear para definir el grado de lesión y planear quirúrgicamente la reparación. Al no realizar la cirugía, la recurrencia se hará más frecuente con el paso del tiempo y los tejidos irán presentando más laxitud por lo que las reparaciones por luxaciones recurrentes son más complicadas y de mayor recuperación, y a ellas se les pueden agregar defectos óseos de la cabeza humeral o de la glenoides que en caso de ser mayores del 25% en ésta última, ya no son susceptibles a manejo artroscópico si no abierto. La rehabilitación es fundamental después de la cirugía, pasando por un período aproximado de 4 a 6 meses de rehabilitación hasta su recuperación total.

Dr. Gerardo Lavalle Garcés

Traumatología  y Ortopedia

Cirugía de Hombro y Rodilla